Tengo cosas más importantes que hacer por las tardes

Hola.

Últimamente me lo preguntan mucho: “Otto, ¿y tú por qué no haces un doctorado?”. Me lo pregunta gente que me quiere y que me ve dando clases, escribiendo y metido siempre en algún proyecto. Y no os voy a engañar: yo también me lo he preguntado. Este último mes le he dado muchas vueltas.

Llegué a tenerlo casi decidido. Tenía tema, tenía un plan e incluso había mirado universidades. Y entonces hice algo que debería hacer más a menudo: cogí el calendario y me puse a contar horas.

Un doctorado, con un trabajo a jornada completa, no se hace en horario de oficina. Se hace por las noches, los fines de semana y en vacaciones, durante cuatro o cinco años. Y esas horas no están vacías. Son las horas de Gabriel. Las de Cris, mi mujer. Las de tocar y cantar juntos. Las de llamar a mi madre sin mirar el reloj.

Ahí lo vi claro. No quiero que mi familia me vea durante años detrás de una pantalla diciendo “ahora no, que estoy con la tesis”.

Hay más motivos, claro. No es la primera vez que me acerco a ese mundo y no guardo buenos recuerdos. Hay dos cosas que llevo fatal. Una es la documentación interminable, papeles que existen para justificar otros papeles. La otra es tener otro jefe. Ya tengo uno en el trabajo, y un director de tesis, por bueno que sea, es alguien que decide si lo que haces vale o no. A mí escribir no me cuesta, llevo ocho años haciéndolo aquí. Lo que me cuesta es escribir para que otro me lo apruebe.

Además, un doctorado es sobre todo la puerta de entrada a la carrera universitaria, y esa carrera no la quiero. Respeto mucho a quien la elige, pero no es mi camino.

Que nadie se confunda: me encanta investigar. Me sigue gustando hacerme preguntas, buscar datos y descubrir que estaba equivocado. El economista que llevo dentro no se va a jubilar. Así que voy a seguir investigando, pero a mi manera: por mi cuenta, a mi ritmo, publicando en abierto lo que salga y sin pedir permiso a nadie. Si un mes tengo que parar porque toca grabar una canción con Cris, porque Gabriel necesita a su papotto o porque mi madre me necesita, paro. Nadie me va a pedir un informe de seguimiento.

Ahora ando enganchado a una pregunta: cómo se contagia la inteligencia artificial entre las empresas. Tiene su gracia, porque trabajo justo en ese mundo, así que en cierto modo me estoy investigando a mí mismo.

¿Cambiaré de opinión algún día? Puede. Hay puertas que sin doctorado no se abren, y lo sé. Pero hoy no quiero hacerlo para contentar a nadie, ni siquiera a la parte de mí que a veces echa de menos el título.

Así que a la próxima persona que me lo pregunte ya tengo respuesta: no hago un doctorado porque tengo cosas más importantes que hacer por las tardes. Y porque me gusta demasiado investigar como para que me lo amarguen.

Un abrazo,
Otto






"La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes." (John Lennon)

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