Bio
Nací en Madrid allá por el 83 y, si tuviera que resumir quién soy sin ponerme demasiado estirado, te diría que soy una mezcla bastante curiosa entre los números, la música y la fe.
Por el lado profesional me vas a encontrar como Otto F. Wagner. Soy economista y, con los años, me fui metiendo de lleno en el mundo del Data Science y la tecnología (ya llevo más de 15 años). Hoy en día trabajo como AI Advisor, ayudando a grandes empresas a adoptar Inteligencia Artificial analítica y responsable (desde modelos de Machine Learning hasta MLOps y LLMOps). Mi obsesión es que la IA no sea solo un fuego artificial corporativo, sino algo realmente útil, rentable y, sobre todo, ético.
Como no concibo la tecnología sin una mirada humana, formo parte de OdiseIA (el Observatorio del Impacto Social y Ético de la IA) y del Observatorio de IA del Colegio de Economistas. Además, me apasiona la docencia. Tengo la suerte de haber dado clases y conferencias en escuelas y universidades como IE Business School, la UPM, la UC3M, el IEB y la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), donde me encanta debatir con los alumnos sobre el futuro de la tecnología y la ética.
Luego está la música, que es mi gran desahogo y mi vocación de toda la vida. Aprendí a tocar la guitarra de forma autodidacta en mis años universitarios para volcar en canciones lo que me pasaba por la cabeza. Durante mucho tiempo fui el clásico cantautor pop cantándole al amor, al desamor y a las cosas del día a día. Sin embargo, en el verano de 2024 algo hizo clic en mí y decidí orientar mi música hacia mi fe católica y la alabanza. Ahora comparto esa aventura con mi mujer en nuestro proyecto "Cris y Otto" (www.crisyotto.es), donde cantamos y tocamos canciones pensadas para la familia y la vida espiritual.
En lo personal, mi vida cambió por completo cuando me casé con la mujer de mis sueños y me convertí en el "papotto" de un pitufo saltarín. Asumir mi papel de padrastro y volcarme en mi familia es, sin duda, el proyecto más bonito y exigente que tengo entre manos.
En todo lo que hago tengo muy presente a mi madre, a mi padre† y a mis yayos†, que han sido mis grandes referentes de integridad, trabajo duro y principios. Al final, por muchos algoritmos, datos y modelos predictivos con los que trabaje a diario, tengo claro que la tecnología solo tiene sentido si sirve para mejorar la vida de las personas, defender su dignidad y construir algo que merezca la pena.
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