Tengo cosas más importantes que hacer por las tardes
Hola. Últimamente me lo preguntan mucho: “Otto, ¿y tú por qué no haces un doctorado?”. Me lo pregunta gente que me quiere y que me ve dando clases, escribiendo y metido siempre en algún proyecto. Y no os voy a engañar: yo también me lo he preguntado. Este último mes le he dado muchas vueltas. Llegué a tenerlo casi decidido. Tenía tema, tenía un plan e incluso había mirado universidades. Y entonces hice algo que debería hacer más a menudo: cogí el calendario y me puse a contar horas. Un doctorado, con un trabajo a jornada completa, no se hace en horario de oficina. Se hace por las noches, los fines de semana y en vacaciones, durante cuatro o cinco años. Y esas horas no están vacías. Son las horas de Gabriel. Las de Cris, mi mujer. Las de tocar y cantar juntos. Las de llamar a mi madre sin mirar el reloj. Ahí lo vi claro. No quiero que mi familia me vea durante años detrás de una pantalla diciendo “ahora no, que estoy con la tesis”. Hay más motivos, claro. No es la primera vez que m...




